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Vargas nuevamente atacado por la naturaleza.
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Texto y foto Cristian Fuentes
De nuevo, la naturaleza nos mostró la imponente fuerza con la que puede atacar a los más humildes moradores de las zonas que le pertenecen por derecho propio y natural.
Lamentablemente, nuestra cultura no ha permitido descubrir lo riesgoso que es invadir las áreas que por milenios han pertenecido a la madre naturaleza y sus protegidos.
Sin embargo, la naturaleza avisa y luego ruge con fuerza. Si no nos percatamos, es por simple malcriadez.
Pero es en esos momentos de angustia donde parece que nos desenvolvemos de la mejor manera; cuando parece que aflora nuestro sentimiento humano, que permanece dormido o disminuido en tiempos normales.
La desesperación nos invade, la impotencia nos agobia. Pero fuerza es lo que debe sobrar en esos momentos.
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